La inteligencia artificial (IA) está cada vez más integrada en las empresas, pero su uso sigue siendo polémico. A pesar de sus ventajas en eficiencia y productividad, persisten inquietudes legítimas.
Con tal de entender mejor el efecto de la IA en los trabajadores y en los procesos y resultados de las organizaciones, Anna Carmella Ocampo, profesora de Esade, y sus coinvestigadores Sarah Bankins, Mauricio Marrone, Simon Restubog y Sang Eun Woo realizaron una revisión sistemática de estudios empíricos sobre la IA en el lugar de trabajo.
Sus conclusiones, publicadas en la revista Journal of OrganizationalBehavior, revelaron de qué forma el uso de la IA influye en los trabajadores, en los grupos de trabajo y en los sistemas de las organizaciones. Entre otros, han detectado de qué forma puede influir la IA en la productividad y el bienestar de los empleados, en la colaboración dentro de los grupos de trabajo y en las exigencias laborales de la empresa. Los resultados les han permitido desarrollar una serie de recomendaciones prácticas para los líderes que quieran implementar y aprovechar las ventajas del uso de la IA en el lugar de trabajo.
La cuarta revolución industrial
Hay quien ya ha empezado a considerar el rápido cambio tecnológico promovido por la IA empieza como la cuarta revolución industrial. El procesamiento de enormes conjuntos de datos a gran velocidad con tecnología de aprendizaje automático, el reconocimiento de imágenes y la IA generativa, como Chat GPT, y el procesamiento del lenguaje natural están afectando considerablemente al día a día de los trabajadores.
Existe una preocupación generalizada por la pérdida de puestos de trabajo que, en ocasiones, responde a narrativas más propias de la ciencia ficción. Otras inquietudes pueden estar más que justificadas, pero sea como fuere, esta tecnología ha venido para quedarse.
Con el fin de aportar una mayor compresión de las consecuencias de la IA en el lugar de trabajo, Ocampo y los coautores de la investigación llevaron a cabo una revisión sistemática de artículos de calidad sometidos a revisión de otros expertos y publicados en revistas especializadas de economía, gestión y psicología. Así, contrastaron diferentes perspectivas sobre la función que desempeña la IA a la hora de determinar cómo son y serán las experiencias de los trabajadores y los entornos laborales del futuro.
Los resultados del estudio han identificado varios factores y procesos que pueden favorecer o dificultar las ventajas de productividad y eficiencia que ofrece la IA y de qué forma el uso de la misma puede complementar, en lugar de sustituir, las habilidades humanas.
Colaboración entre humanos e IA
En términos generales, las funciones de IA que mejoran el rendimiento de los trabajadores hacen que aumente la satisfacción laboral y mejoran la productividad. Los sistemas de IA que evitan a los trabajadores tener que realizar tareas repetitivas son vistos de forma favorable y es más probable que sean adoptados. Cuando los trabajadores entienden cuál es la finalidad de la IA, confían en ella y se les permite desarrollar sus habilidades para utilizarla, la colaboración resulta mejor.
Cuando la IA se implementa para fomentar la autonomía, la complejidad, la especialización y el procesamiento de la información, los trabajadores muestran comportamientos más innovadores. En los trabajos relacionados con los servicios, si la IA reduce el cansancio mental y físico, se presentan estados de ánimo positivos.
Los sistemas de IA que liberan de tareas repetitivas se ven con buenos ojos
El uso de la IA también puede generar exigencias que pesen más que sus beneficios, como una mayor necesidad de que los trabajadores desarrollen habilidades específicas. Por otro lado, la resistencia a la toma de decisiones basada en algoritmos también tiene un peso importante: las personas con unos niveles de cualificación más altos muestran más aversión a los resultados generados por la IA, mientras que aquellas con menor preparación tienen más probabilidades de beneficiarse de ellos.
Capacidades humanas y algorítmicas
Para conseguir que la IA se acepte en el lugar de trabajo es fundamental entender la capacidad de las tecnologías algorítmicas y en qué condiciones los trabajadores estarían dispuestos a tolerarlas. En general, es probable que los trabajadores incorporen la IA cuando la consideren una herramienta beneficiosa que les permita adquirir más competencias y resuelva sus problemas en el trabajo.
El uso de la IA en la contratación de personal, por ejemplo, ya es habitual en muchos sectores. A pesar de las ventajas relacionadas con su uso en el proceso de selección y contratación, los candidatos manifiestan confiar menos en la IA si consideran que las tecnologías no son capaces de valorar los matices de sus habilidades y capacidades. Aplicar este método reduccionista en la toma de decisiones puede traducirse en resultados injustos. En cambio, los directivos son más dados a aceptar como legítimas las decisiones de contratación basadas en algoritmos imparciales.
Fuente Anna Carmella Ocampo https://dobetter.esade.edu/es/como-usar-IA-trabajo
